CEREMONIAS DE INICIACION
Es importante recalcar la orientación chamánica de la tradición druídica, lo que, como en toda comunidad de este tipo, implica necesariamente una ceremonia de iniciación, tres en este caso.
El sentido de estos “ritos de pasaje”, es darle al aspirante la oportunidad de cambiar su forma de percibir el mundo.
En sí el rito abre ciertas puertas internas que el discípulo no ha podido abrir por sí mismo, dándole el ritual las sensaciones y estados de conciencia con los cuales se convertirá en bardo, vate o druida.
Como se explicaba anteriormente los bardos son los poetas, y es el primer escalón del aspirante a druida.
En esta etapa se trabaja el arte, activando el hemisferio cerebral derecho, trabajando en los mundos internos, el mundo de los sueños, los contactos con la naturaleza, la impregnación de las fuerzas de la naturaleza, la canalización de las fuerzas, lo cual se hace a través de la poesía, la música, u otro tipo de arte.
Es una etapa de madurez, en la cual el discípulo se va encontrando con sus propias fuerzas, tratando de reconocer que es una individualidad sagrada, el pequeño uno, que debe despertar como parte del juego cósmico de la vida.
Es también una puesta a punto para el siguiente grado, en el cual tendrá que comenzar a trabajar con sus propias fuerzas.
En el grado de vate, el discípulo ya conoce más de sí mismo, trabaja más con sus propias fuerzas, debe conocer el arte de la adivinación, las mancias, el arte invocativo, el manejo directo de energía, aprendiendo a trabajar con su sola voluntad, intensificando su propia magia.
Ya cuando llega a druida, el discípulo se convierte en maestro, pudiendo ingresar voluntariamente a los mundos internos, manejar concientemente la energía, intervenir en asuntos humanos con el objeto de cambiar ciertos acontecimientos, como ocurría cuando iban a la guerra.
S obrevivió hasta el 500 D.C. Es por eso que la mitología precristiana irlandesa se conservó mejor que cualquier otra.
César describió así el carácter y funciones de los druidas: Atienden el culto divino, realizan sacrificios públicos y privados y explican asuntos de religión; casi todas las querellas públicas o privadas caen dentro de su jurisdicción; y cuando se comete algún delito, cuando se perpetra algún asesinato, cuando surge alguna controversa sobre cuestiones de herencias o límites de tierra, actúan también de jueces.
Fijan los premios o castigos; si un individuo
particular o público desobedece sus decretos, es excluido de los sacrificios, máximo castigo para ellos.
Cuando éste muere, lo sustituye el que más jerarquía tenía entre los restantes.
En ocasiones es necesario recurrir a una votación entre druidas y, en casos raros, se van a las armas.
Durante una estación del año se reúnen los druidas en el país de Chartres, considerado centro de toda la Galia y lugar sagrado para ellos.
Durante la época de los romanos se le llamó Autricum y Carnatum.
Esta ciudad se encuentra a 80 Kms al SO de París y es famos por la catedral de Notredame, obra maestra de la arquitectura gótica.
Los druidas tenían por sagrados el roble y el muérdago. Éste lo cortaba el oficiante con una hoz de oro, revestido de blanco y coronado con hojas de roble.
Los ramos recogidos de muérdago eran transportados después en un carro tirado por dos toros blancos.
Se cree que la palabra druida debe estar relacionada con daur, el nombre que los celtas le dábamos al roble.
Estrabón nos habla de sus aúreos collares y brazaletes así como de sus brocados de escarlata y oro.

