Contaban el tiempo por noches en lugar de hacerlo por días y se atenían a un cielo cronológico de treinta años.
Existían también mujeres druidas que ayudaban en las ceremonias religiosas con los cuerpos teñidos de negro.
Los Celtas llamabamos también druidas a los hechiceros y magos de la tribu.
Las narraciones gaélicas se muestran acordes en presentarnos a estas gentes como maestras en nigromancia y ciencias ocultas.
Recitaban poemas mágicos para atraer o evitar las Tormentas. Conocían el hipnotismo, como lo demuestra la práctica de él.
Presagiaban el futuro por la observación del estornudo y los agüeros, por los sueños habidos tras los festines rituales, por el graznido de los cuervos y el canto de reyezuelos domesticados.
El encantamiento de que se valió el druida Mailgenn para provocar la muerte de Cormac, rey de Irlanda, consistió sencillamente en introducir en el pan del monarca una espina de pescado, que produjo su asfixia.
La unidad de la religión druida se basa en que lo sobrenatural y natural no existían separados, no existe diferencia.
La religión era muy importante para la vida de todos los días. Los símbolos de la religión se encuentran en todas partes: los árboles, ríos, aves, lagos,... los montes en donde los dioses vivían.
Las estructuras para el culto incluían: piedras, lajas, piedras decoradas, piedras libres de pie (menhir), círculos de piedra, árboles, montes, ríos y lagos.
El Dolmen es un tipo de cámara prehistórica que consiste en dos o más inmensos bloques de piedra, o Megalitos, que soportan una piedra plana y alargada que funge de techo.
Muchos dólmenes están rodeados de megalitos.
Se piensa que fueron usados como altar o templos por los Druidas en sus rituales religiosos.
Estos son numerosos en Irlanda y Gales y en las áreas británicas de Devon y Corwall; en el noroeste de Francia y en España.
Aunque edificada en el Neolítico, Stonehenge, en la llanura de Salisbury, se cree que fue utilizada más tarde como templo druida.
